Las tecnologías de la información no son, hoy por hoy, un elemento que genere una diferenciación descollante en las empresas. Son más bien un elemento indispensable para operar correctamente. Sin embargo, el buen uso de la información sí puede derivar en innovaciones de valor para las empresas. La calidad y consistencia de la información dependen directamente de la calidad de la tecnología donde dicha información reside, pero no es la tecnología en sí la que genera la diferencia, sino el uso de la información, consistente y oportuna, lo que permite innovar.